El ex presidente Ricardo Lagos E. está de vuelta en la arena de la política-país. El lugar, la Universidad de Magallanes. La ocasión, la investidura que recibió de esa casa de estudios,
como Doctor Honoris Causa, la segunda semana de abril. Allí realizó una evaluación muy positiva de la marcha del país, en particular, desde el año 90 en adelante, al mismo tiempo, se dio espacio para señalar que en esa evaluación hay que incluir lo que califica de “debilidades, injusticias y errores cometidos”.Según él, nuevamente se da una coyuntura favorable para realizar el soñado salto hacia delante como país. Pero un salto hacia el desarrollo requiere d e orientaciones normativas, y no puede estar justificado meramente en la necesidad de las cosas tal cual están. Alí es donde aparece su capacidad. No solo de señalar medidas concretas, sino al mismo tiempo, de forjar una idea-fuerza que agaville el nuevo esfuerzo conjunto a realizar. En dirección al Bicentenario llama a construir para Chile lo que llama “una sociedad de garantías”. De buena parte de su discurso queda claro que hasta ahora no hemos sido capaces como país, de asegurar el acceso y cumplimiento para todos, no solo de los derechos cívicos, sino también, de los derechos sociales. ¿Qué sería entonces una “sociedad de garantías”?. Según él, una en la cual sus instituciones son capaces de asegurar el acceso equitativo para todos a las oportunidades y la protección social básica, mediante el diseño de políticas públicas adecuadas. Una sociedad de este tipo se sostendría en cinco ejes: una nueva relación entre estado, mercado y sociedad; el fortalecimiento de la democracia y la mejora de la política; el avance en integración social; un modelo de desarrollo que garantice igualdad y libertad; y la inserción de Chile en el mundo global. No podemos ver aquí estos puntos. De lo que se trata es que podamos discutir entre todos cuál es el umbral mínimo de calidad de vida bajo la cual ningún chileno o chilena debiera descender. Un elemento central para el éxito de esta propuesta residiría en el adecuado reconocimiento, promoción y exigibilidad de los derechos sociales. Más aun si como país somos firmantes del Pacto de Derechos económicos, sociales y culturales (DESC). Según la Carta Internacional de los Derechos Humanos, “no puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del temor y la miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tal como de sus derechos civiles y políticos”. Una “sociedad de garantías” es una en la cual se pueden concretar las exigencias de los Desc. Al mismo tiempo, ello demanda del aprendizaje y ejercicio de un nuevo arte: el diseño y elaboración de políticas públicas que articulen y medien la realización de esos derechos en distintos planos de la vida en común. A ello justamente apunta la acción de la Fundación Henry Dunant y de su oferta formadora, a hacer que los derechos sociales puedan ser derechos exigibles.
Profesor Pablo Salvat
Director de la Fundación Henry Dunant América Latina
Abril de 2008

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Pablo Salvat
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